El sueño de Hitler se va a tribunales
11:24
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Se sabe que Adolf Hitler era un amante del arte. Intentó en sus comienzos ingresar en la Escuela de Arte de Viena y luego pintó algunos cuadros de paisajes, los que han sido subastados. Pero por sobre todo, el Führer quería ser un coleccionista de arte.
Se sabe que Adolf Hitler era un amante del arte. Intentó en sus comienzos ingresar en la Escuela de Arte de Viena y luego pintó algunos cuadros de paisajes, los que han sido subastados. Pero por sobre todo, el Führer quería ser un coleccionista de arte.
Parte de sus intentos lo consiguió cuando asumió el poder en Alemania. Y entre tantas obras que fueron confiscadas a marchantes judíos y coleccionistas particulares para crear su sueño del Museo de Arte de Linz, había una que le quitaba el sueño: El arte de la pintura, realizada por el maestro holandés Johannes Vermeer entre 1666 y 1668. "Quiero ese Vermeer", dijo en 1935 y recién en 1940 logró su cometido, cuando se lo compró al conde Jaromir Czernin de Chudenitz y Morzin en 1,65 millones de marcos alemanes, precio inferior al que deseaba su dueño.
Claro que la razón por la cual Czernin le vendió el cuadro, no fue por un par de marcos más o marcos menos. Fue simplemente para no perder la vida. "Fue el precio que hubo que pagar para sobrevivir", le dijo hoy al diario El País el abogado de la familia, Andreas Theiss. Czernin, aún antes que Alemania anexara a Austria en 1938, había sufrido la expropiación de sus bienes y su esposa, Alix-May, debió dejar su residencia en Nurenberg, cuando aparecieron amenazantes rayados antijudíos.
Según consigna El País, con la venta Czernin evitó que su esposa fuera enviada a un campo de concentración, aunque él mismo fue encarcelado por la Gestapo y perdió todos sus bienes. "Ahora estamos a salvo", es lo que decía una carta de Czernin a su hijo, confirmándole la venta del cuadro.
Ahora, la descendencia de Czernin busca que la obra sea devuelta. Y por ello, desde hace algún tiempo que le ha pedido al museo de Historia del Arte, en Viena -dueño de la obra desde 1946- su restitución, a la que este se ha negado. Por tal razón, ahora una demanda busca hacer justicia con la obra de Vermeer y sus dueños originales.
La pintura tiene un valor estimativo entre 150 y 400 millones, uno de los más altos de cualquier obra, pero pese a que existen casos anteriores en que obras confiscadas por los nazis han sido devueltas, el museo vienés se ha negado sistemáticamente. ¿La razón? El cuadro fue vendido por Czernin.
El lienzo, que fue hallado por las tropas aliadas en una mina de sal en Altaussee (Austria) y entregado a las autoridades austriacas, es una de las piezas más valiosas de la pinacoteca vienesa, la que justamente en estos días ofrece una muestra de Vermeer, llamada significativamente Vermeer, el arte de pintar. Por lo pronto, la descendencia de Czernin espera entre junio y diciembre la resolución a su demanda.
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