La periodista y activista mexicana Lydia Cacho abandonó temporalmente su país después de haber recibido amenazas de muerte a raíz de su trabajo de denuncia de las redes de trata de mujeres y de niños, informó el lunes la ONG de defensa de la libertad de prensa Artículo 19.
"Ella ya está fuera", confirmó a AFP Ricardo González, representante del Programa de Protección a Periodistas de esta organización, quien ya el domingo había anunciado la inminente partida de la cronista.
González aseguró que la ausencia de Cacho de México "es temporal", pues "la idea es, dado que el Estado no ha respondido a las últimas amenazas, que ella va a tomar ese tiempo para preparar su estrategia de seguridad y poder regresar a continuar con su trabajo".
"No renuncia ni al periodismo ni a la defensa de los derechos humanos", agregó.
La periodista recibió hace una semana un mensaje a través de una radio de comunicaciones de seguridad instalada en su casa, en el balneario caribeño de Cancún (sureste), aparentemente proveniente de integrantes del crimen organizado, informó el lunes pasado el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), con sede en Nueva York.
"No te metas con nosotros" o "te vamos a mandar a casa en pedacitos", fueron los mensajes recibidos por Cacho, quien ha sido objeto de una larga serie de amenazas e intimidaciones desde que publicó, en 2004, el libro "Los demonios del edén".
A raíz de la difusión de esta investigación sobre una red de pederastas que involucraba a empresarios y políticos en México, fue detenida temporalmente por la policía del estado de Puebla (centro), aunque fue enseguida liberada tras el revuelo que produjo el arresto.
Tiempo después se difundió una grabación subrepticia de una conversación telefónica en la que Kamel Nacif -un influyente empresario textil al que Cacho relacionó en su libro con otro hombre de negocios acusado (y después condenado) de dirigir una red de pornografía infantil- agradecía al gobernador de Puebla, Mario Marín, por la detención de Cacho.
México es considerado uno de los países más peligrosos para el ejercicio del periodismo, según organizaciones defensoras de la libertad de expresión.
De acuerdo con cifras de la estatal Comisión Nacional de Derechos Humanos, desde 2000 han sido asesinados 82 periodistas.
La escritora y periodista mexicana Lydia Cacho posa antes de una conferencia de prensa en la Asociación de la Prensa de Madrid, el 23 de noviembre de 2009.

