Editorial/ El mal ejemplo de lo ocurido en S.F. de Macoris
06:19
Antiguedad: 214 dias
Agregar como favorito
Imprimir esta página.
+ Extender fuente
- Reducir fuente
Los pleitos, las trifulcas entre jugadores, son normales en los deportes de competencia. El beisbol no es una excepción.
Los pleitos, las trifulcas entre jugadores, son normales en los deportes de competencia. El beisbol no es una excepción.
En los campeonatos de beisbol de nuestro país han ocurrido pleitos memorables entre los peloteros.
Lo que no había ocurrido antes es que los fanáticos participen en las trifulcas de los jugadores. Los pleitos entre peloteros son del momento. Para ellos es algo transitorio y terminar el partido también terminó el disgusto. Al intervernir los fanáticos el sunto toma otro cariz y se convierte en una cuestión de órden público.
Lo ocurrido en San Fracisco de Macorís el pasado sábado, donde los fanáticos lanzaron botellas y otros abjetos contudentes sobre los peloteros del equipo Licey y estos respondieron tirando con fuerza pelotas hacia el público con un saldo de más de diez peloteros lesionados y varios fanáticos con golpes de consideración, algunos han requerido intervención quirurgica, es inadmisible.
La seguridad en los estadios es una responsabilidad de la Liga Dominicana Domicana de Beisbol la cual maneja un negocio privado que funciona con apoyo del Estado. La responsabilidad de la Liga en este caso no debe ser evadida por sus dirigentes. Esa entidad está en el deber de aplicar sanciones drásticas, ejemplares, a quienes por las razones que sean, permitieron la participación de los fanáticos en un pleito entre peloteros.
La violencia no es ni deber ser nunca parte del deporte. La gente va a los eventos deportivos en busqueda de esparcimiento, y debe encontrar ese esparcimiento en un ambiente de sanidad fisica y mental, con la necesaria garantía de que está en un lugar donde su integridad fisica no corre ningún peligro.
El estado de inseguridad y violencia que arropa a la sociedad dominicana no puede ser trasladado al campo deportivo, que es, a final de cuentas, uno de los pocos espacios que todavía quedan, donde la gente puede ir a escapar por unas horas de su agobiante realidad cotidiana.
Que no se repita nunca más lo ocurrido en San Francisco de Macoris.
Nos reservamos el derecho de eliminar comentarios que consideramos ofensivos y difamatorios.
Favor llenar los campos obligatorios: